El sesgo del presente, el autocontrol y el test de la golosina

La consultora de innovación estadounidense Board of Innovation ha hecho una recopilación de los 9 sesgos cognitivos que influyen en los pacientes, con el fin de identificarlos de cara a diseñar intervenciones que impulsen la toma de decisiones saludables. Uno de ellos es el sesgo del presente, es decir, el fenómeno por el cual las recompensas inmediatas tienen más peso en las decisiones que las recompensas futuras, incluso si estas últimas son mayores. Y este sesgo cognitivo tiene una gran influencia en nuestro día a día, ya que explica muchos comportamientos habituales: desde aplazar las visitas al gimnasio, el éxito de la comida basura, o incluso, las adicciones.

Richard Thaler, Premio Nobel de Economía en 2017, comprobó como un porcentaje alto de individuos prefería el beneficio inmediato frente a una mayor ganancia futura. En el experimento, se les planteaba a los participantes dos escenarios. En el primero, se les daba la opción de elegir entre recibir 100 dólares dentro de 30 días o 102 dólares en 31 días. La respuesta de los sujetos fue previsible: todos eligieron la opción de obtener 102 dólares en 31 días ya que la recompensa era mayor. Sin embargo, después se les dibujaba un segundo escenario: elegir 100 dólares hoy o 110 dólares mañana y, sorprendentemente, una gran mayoría prefirió la recompensa inmediata.

El sesgo del presente y el test de la golosina

El sesgo del presente no se reduce solo al dinero. También afecta a otras esferas del día a día, como la alimentación. El experimento elaborado por Read and Van Leeuwen, en 1998, es un claro reflejo de ello. A un grupo de personas se les pidió que, una semana antes de una reunión, eligieran si querían para el café fruta o bombones. Un 74% eligió fruta pero, una semana después en la reunión, el 70% tomó bombones.

Entonces, ¿es posible evitar el sesgo del presente? En los años sesenta, el psicólogo y profesor en la Universidad de Standford, Walter Mischel, puso a prueba a varios niños con un dilema. Les daba a elegir entre una recompensa (por ejemplo, una golosina) que obtendrían de forma inmediata y otra recompensa mayor (dos dulces) si esperaban solos unos 20 minutos. Lo relata en el libro El test de la golosina y explica que «cuanto más atrayente y sustanciosa es la recompensa deseada, tanto más difícil es enfriar la reacción impulsiva». Además, en la obra, subraya que «la capacidad de demorar la satisfacción inmediata por las consecuencias que pueda tener en el futuro es una capacidad cognitiva que puede adquirirse«. El siguiente vídeo es una prueba -bastante divertida- de como dicha capacidad, en palabras de Mischel, es «visible y medible en la primera etapa de la vida y tiene consecuencias importantes, a lo largo de ella, para el bienestar y la salud física y mental de las personas».

En este sentido, Brad Appelhans, profesor de Medicina Preventiva en Rush University Medical Center, explicó en este paper la estrecha relación entre el auge de la comida rápida y el sesgo del presente ya que este heurístico puede promover el consumo excesivo de este tipo de comida porque provee la recompensa de comer sin necesidad de invertir tiempo ni esfuerzo en cocinarla. También alude a la impulsividad y a un autocontrol más débil de la persona. Y es que, en palabras del autor «esta tendencia a descontar el valor de las recompensas demoradas puede resultar en decisiones impulsivas y miopes que no están en el mejor interés a largo plazo».

Esta tendencia a descontar el valor de las recompensas demoradas puede resultar en decisiones impulsivas y miopes que no están en el mejor interés a largo plazo.

Brad Appelhans

Aludiendo a la premisa del tiempo, Appelhans ideó el dispositivo DISC (Delays to Improve Snack Choices) con el que reajustaba una máquina expendedora, en la que se coloca un cartel anunciando que elegir un aperitivo menos saludable implicaba esperar 25 segundos más. Y es que aquellas personas que eligieran los snacks más calóricos tendrían este ‘impuesto de tiempo’. Appelhans recogió los resultados en este estudio y explicó el efecto positivo que tuvo, ya que aumentó un 5% el consumo de los tentempiés más sanos. De hecho, tuvo el mismo impacto que cuando se bajó el precio (25 centavos) de los snacks saludables.

El sesgo del presente y el gimnasio

El sesgo del presente puede explicar también los motivos que llevan a los individuos a aplazar acciones que requieren un esfuerzo considerable o desagradables. También aclara por qué las personas se adhieren a determinadas rutinas. Algunas de estas respuestas podemos encontrarlas en el experimento que llevaron a cabo los economistas Stefano DellaVigna y Ulrike Malmendier en su estudio sobre los hábitos de ir al gimnasio, analizando los datos de un centro en concreto. Había clientes que suscribían un contrato anual y después solo acudían al gimnasio unas pocas veces. Eso sí, se les había ofrecido la modalidad de un pago por uso que, si hubieran predicho de manera más exacta su comportamiento futuro, deberían haber aceptado.

Probablemente, estos usuarios planeaban acudir al gimnasio muchas más veces pero quizá cambiarían de planes al enfrentarse a la elección inmediata entre hacer deporte o llevar a cabo otra actividad más agradable. Y es que el coste -en términos de esfuerzo- de ir al gimnasio es inmediato, pero el beneficio es diferido. Además, influye lo que el economista George Loewenstein denomina ‘brecha de empatía frío-caliente‘ y explica que «en frío, las personas no aprecian hasta qué punto se alterarán nuestros deseos y nuestra conducta cuando estamos bajo la influencia de la excitación. En consecuencia, nuestra conducta refleja una cierta ingenuidad respecto a los efectos que el contexto puede tener sobre la decisión«.

Decían Richard Thaler y Cass Sunstein en el libro Nudge que «los problemas de autocontrol combinados con la decisiones irreflexiva tienen malas consecuencias para la gente real«. Y matizan que «casi dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso o están obesos. Y millones de personas todavía fuman a pesar de que está demostrado que fumar tiene consecuencias terribles para la salud, y la gran mayoría de fumadoras afirman que les gustaría dejarlo. Estos datos sugieren que a un número significativo de personas les vendría bien un nudge«.

Los problemas de autocontrol combinados con la decisiones irreflexiva tienen malas consecuencias para la gente real.

Richard Thaler y Cass Sunstein

Un nudge como el que han puesto en marcha los organizadores del Festival de Deportes de Rumania en la ciudad de Cluj-Napoca. Este verano, se instalaron unas máquinas que emitían billetes de autobús de dos formas diferentes: pagando su precio habitual o logrando un «Health Ticket«, lo que permitirá al usuario viajar sin coste. Para ello, tenían que hacer 20 sentadillas en dos minutos frente a la cámara. De esta forma, ayudaban a los individuos a evitar un posible sesgo del presente y promovían una vida menos sedentaria.

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