Cómo la pandemia por coronavirus ha cambiado nuestro comportamiento

El coronavirus se propagó a la mayor parte de los países del mundo de manera inesperada, disparando la mortalidad, reduciendo la esperanza de vida e incluso produciendo una caída súbita de los nacimientos en 2020. De esta forma, en muy poco tiempo logró alterar la mayor parte de las esferas de la vida diaria de las personas, además de colapsar los sistemas de salud y provocar el desplome de la economía, que se materializó en una caída del PIB del 10,8% en 2020.

Los gobiernos de muchos países, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pusieron en marcha medidas de salud pública como el aislamiento social y la cuarentena, efectivas para frenar la propagación del virus pero que, inevitablemente, han impactado en la salud mental de las personas.

Y es que el aislamiento social trajo consigo un aumento de las normas, así como un cambio forzoso y brusco de hábitos y comportamientos. Se incrementó el tiempo que se pasaba con los convivientes, hubo una falta de espacios sociales, de recreo y de ejercicio físico, además de sufrir un cambio repentino en las rutinas, especialmente cuando los colegios estuvieron cerrados y la conciliación se convirtió, en muchos casos, en un obstáculo insalvable.

Eso sí; el confinamiento impulsó el teletrabajo y puso encima de la mesa un cambio de tendencia: abandonar las grandes urbes para volver a sus lugares de origen, pequeñas ciudades o pueblos de la España vaciada. De hecho, el INE desvela un aumento de 57.000 vecinos en los municipios de menos de 10.000 habitantes entre los meses de enero de 2020 y 2021, mientras que la Comunidad de Madrid y Barcelona han perdido el 0,5% y 0,6% de sus residentes, respectivamente.

Por otro lado, el aislamiento dejó por el camino otro tipo de daños colaterales: problemas de salud mental en los individuos. De hecho, son muchos los estudios que reportan efectos como la irritabilidad y estrés en la cuarentena e incluso otros de largo plazo como la depresión y el abuso de sustancias hasta tres años después del confinamiento. Concretamente, en España, se ha producido un aumento del uso de ansiolíticos y antidepresivos en 2020, que se incrementó un 4,8%, más del doble que en 2019.

En 2020 se incrementó el uso de medicamentos para patologías como la ansiedad, la depresión o el trastorno del sueño en un 4,8% frente a apenas un 2% en 2019.

Consejo General de Colegios Farmacéuticos

El miedo al coronavirus y los cambios de comportamiento

La pandemia afectó de forma importante la salud mental de la población en general y de ciertos grupos poblacionales vulnerables. De hecho, según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS):

  • Un 23,4% de los españoles reconoce haber sentido miedo a morir por el virus de la covid-19.
  • Un 72,3% reconoce que ha estado mucho o bastante preocupado de que se contagie algún miembro de su familia o alguna persona de su círculo más íntimo.
  • Un 68,6% ha sentido mucho o bastante temor a que pueda morir algún familiar o ser querido.
  • Un 6,4% de los españoles ha tenido que acudir a terapia con un psicólogo o psiquiatra desde el inicio de la pandemia, mayoritariamente por trastornos ansioso o depresivos.

La encuesta del CIS refleja el miedo ante el propio contagio del individuo y el de otros, así como la posibilidad de perder a sus seres queridos. Otros estudios destacan el temor ante una menor disponibilidad de recursos básicos (lo hemos visto con las compras compulsivas de productos de primera necesidad y alimentos no perecederos al inicio de la pandemia) y ante el hundimiento de la economía, llegando a multiplicar por 2,3 el ahorro de los hogares españoles. Y es que el miedo es una emoción básica y una respuesta adaptativa. Es la reacción más natural cuando interpretamos que una situación o estimulo es una amenaza contra nuestra integridad física y/o psicológica. Y tiene un gran impacto en el comportamiento de las personas.

La pandemia ha cambiado la forma de vivir del 90% de la población

Una vez más, el CIS recopila datos relevantes para conocer cómo se está viviendo la pandemia en España desde muchos ángulos. En la cuarta entrega del estudio sobre los efectos y consecuencias del coronavirus revela que al 90% de la población, la pandemia ha cambiado su forma de vivir. Son muchas las voces -un 88% de los sondeados- que apuntan hacia un cambio en sus hábitos y de comportamiento social. También se subraya que:

  • Un 63% afirma haber visto reducidas o limitadas las relaciones sociales y familiares, contactos físicos o vida social.
  • Un 28,7% ha disminuido las salidas: viajes, ocio, paseos…
  • Un 17,3% ha experimentado cambio en el comportamiento social, debido a la obligación de seguir las medidas de distanciamiento y cumplir las normas de horarios y aforos.

Al 90% de la población, la pandemia ha cambiado su forma de vivir y para un 78% su forma de pensar ya no es la misma.

Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)

Además, la encuesta revela que para un 78% de los participantes su forma de pensar ya no es la misma porque:

  • Un 21,4% valora ahora más las cosas importantes de la vida.
  • El 12,6% ahora vive con miedo.
  • Un 11,4% se ha dado cuenta de la fragilidad de la vida y de que hay que vivir el momento.
  • Un 11,9% ha aprendido a adaptarse a otros hábitos y comportamientos con más precaución.

En esta línea, fueron muchos los estudios que analizaron cómo aumentó la concienciación de los españoles con su salud tras la crisis sanitaria del coronavirus. Sin ir más lejos, el IV Barómetro sobre el Autocuidado de la población española, destacaba que el 72,4% había confesado preocuparse más por su salud desde que comenzó la pandemia. Y además:

  • Un 45% de los sondeados controló más su temperatura, el 26% el peso y un 23% de los encuestados la tensión debido a que se tratan de factores de riesgo asociados a la covid-19.
  • Más de un 80% de los encuestados confesó usar mascarilla de forma habitual, incluso en relaciones sociales y familiares.
  • Casi un 65% sale de casa lo menos posible y el 74,7% limita los grupos en los que se relaciona.
  • 8 de cada 10 sondeados aseguró lavarse las manos con mayor frecuencia, más del 70% usa desinfectantes y geles hidroalcohólicos de manera continuada y el 55% afirmó desinfectar todo lo que toca.

Los meses pasan, la estrategia de vacunación va mejorando el escenario sanitario, las medidas preventivas disminuyen e inevitablemente las preocupaciones cambian. En el último barómetro publicado por el CIS, el paro, se convertía en el principal problema para el 41,3% de los españoles. La crisis económica se sitúa en el segundo puesto y la covid-19 ocupa el tercer lugar, aunque revela una importante caída. Y es que en julio, la preocupación por el virus se situaba en el 35,4% mientras que dos meses más tarde, solo es citada en el 24,7% de las entrevistas. Son 10,7 puntos porcentuales menos.

Sea como sea, existe intranquilidad en el gremio sanitario por la relajación de las medidas preventivas. Se dibujan escenarios más optimistas y otros bastante menos, planteando una posible sexta ola o incluso una twindemia -denominada así por facultativos anglosajones- que conllevaría la coexistencia de los virus de la gripe y de la covid-19 de forma simultánea.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *